domingo, 19 de septiembre de 2010

Pax americana

Yanquilandia. Un país con sus características muy propias. Allí el consumidor es un rey como no lo es en ningún otro lado y el consumo parece no tener límites. País que parece haber inventado la palabra “confort”. Allí todo es grande y amplio: los espacios, los autos, las calles, las hamburguesas, las casas,  la gente…  Patria de los rascacielos y shoppings, que el resto del mundo tratamos de imitar y que vemos como símbolos del progreso propio, enorgulleciéndonos de cuanto más tenemos.  País que ha creado una ciudad en el desierto,  meca de ese estilo de  vida generoso, dispendioso, que a llega a la fanfarronería sin inhibiciones y que se llama “Las Vegas”. Es Las Vegas la que no  tuvo reparos de crear su propia “Venecia”, como shopping, por supuesto, un simil de la  “Sphynx” egipcia o su propia “torre Eiffel”.
Yanquilandia. Tierra de mucha gente que suele percibir al mundo de manera simplista e infantil, viendo por un lado los buenos por un lado (ellos, por supuesto) y los malos por el otro (todos los que se oponen a ellos, empezando por los musulmanes).  País admirado y odiado como ningún otro. País que atrae como un imán a gente de todo el mundo, que una vez llegada suele intentar asimilarse lo más pronto posible para ser parte de la gran nación americana. País que tolera minorías como pocos otros, no sólo permitiendo que calles enteras de sus ciudades tengan carteles en otros idiomas, ya sea español, coreano o cantonés, sino que incluso permite que la “lingua franca” de un ciudad como Miami sea el español, sin que hordas de nacionalistas hagan manifestaciones o piquetes por ello.  
Yanquilandia. País que se puede permitir vivir tantos años por encima de sus recursos, también gracias a la demanda del mundo de atesorar sus billetes. País donde la arrogancia de su gente con respecto al resto del mundo suele ser casi involuntaria, al estilo de “perdón, no nos habíamos percatado que Uds. también existían”.  País que en política internacional puede imponerle a otros países sus condiciones como pocos otros pueden hacerlo.
Latinoamérica. Tierras que viven en a la sombra del “gran país del norte”. Países donde la copia del “modelo americano” ha sido más fuerte y más intensa, pero donde el encono y el resentimiento hacia los Estados Unidos es más fuerte que en cualquier otro lado.  Es aquí donde el odio y admiración están muchas veces amalgamados,  como tan bien nos lo muestra la Sra. Cristina Fernandez de Kirchner que por un lado critica fuertemente la política de los Estados Unidos, pero por otro lado parece esperar con anhelo una palmadita del gran  Barack Obama o que ama, según dicen, hacer sus compras en la 5ª Avda. en Nueva York   
América Latina. Países donde los Estados Unidos se han permitido intervenir con el mayor desparpajo, apoyando golpes de estado o a veces interviniendo directamente. Países en los cuales mucha gente  explica el atraso de sus propias sociedades a la influencia al gran vecino del norte, desviando así en parte la atención de sus propias responsabilidades. Sociedades que envían más y más emigrantes a los Estados Unidos, pareciendo recobrar así, al menos culturalmente aquellos enormes territorios que  alguna vez le quitaran a México. 
Miami. Ciudad que se hizo grande con la inmigración cubana anticastrista. Puente cultural entre los Estados Unidos y América Latina. Ciudad que le resulta “ extremadamente latina” a los norteamericanos y sigue pareciéndole  “muy gringa” a los latinoamericanos.   Metropoli económica de América Latina, punto de atracción para la farándula y el jet-set de este subcontinente y paraíso del compras para  los adinerados de estas latitudes...

sábado, 11 de septiembre de 2010

¿Porqué la economía es tan complicada?

Me preocupa el grado de confusión que impera en gran parte de la opinión pública argentina en materia económica, confusion que es alimentada sistemáticamente por un gobierno que me resulta deshonesto y de periodistas que en el mejor de los casos parecen entender poco de la materia. Lamentablemente es esta confusión la que hace este que la Argentina se vaya perdiendo terreno y oportunidades, lenta pero persistentemente, en un país que por la capacidad de su gente, debería estar en mucho mejores condiciones.
Antes que nada, revisemos algunos principios básicos de la economia, que parecen olvidados.
Primero, tengamos en cuenta que el objeto de estudio de la economía es la escasez.
Segundo, para cualquier macroeconomía, no importa lo grande que sea, en última instancia valen los mismos principios que para la economía hogareña. La diferencia es que una macroeconomía tiene mas resto que una economía casera para ignorar por un tiempo estos principios, que son:
No hay que gastar más de lo que entra.
Si se gasta más de lo que entra hay que tener crédito. Crédito es igual a confianza y es la confianza la variable fundamental, no sólo en economía sino en una sociedad en general. Ahora, la confianza de los actores económicos a veces puede ser impredecible. Es en esta variable donde la economía llega a su límite y comienza a jugar un factor la psicología.
Los recursos & ingresos de los que dispongo los tengo que gastar con eficiencia. A nivel de economía hogareña significa que no puedo gastar todo mi sueldo en comprarle golosinas a mis hijos, a nivel de una macroeconomía es tener que decidir como voy a repartir el ingreso entre la economía privada y la pública, que sectores de la economía voy a promocionar y cómo se va abrir el presupuesto del gobierno.
Entendamos también que cuando el sector público expande su actividad sin generar un ingreso correspondiente desplaza al sector privado. Esto sucede porque el estado necesita financiar esa expansión, ya sea con suba de impuestos, la toma de créditos (que hacen subir la tasa de interés) o emisión monetaria (lo que suele desencadenar una subida de precios).
Un economista llamado John Maynard Keynes nos enseñó entre otras cosas que en épocas de depresión, los actores económicos han perdido la confianza y la expansión del gasto público es necesaria para evitar profundizar la caída de la economía. A eso le llamamos economía fiscal anticicilica.
Por supuesto que se puede construir una economía enteramente sobre la actividad pública. Entonces el factor confianza ya no juega ningun papel, por lo menos la confianza económica, porque todos retiramos simplemente nuestra “paga” de alguna ventanilla del estado. La economía privada en cambio, sí necesita de de ese factor de confianza.
La ventaja que tiene la economía privada sobre la pública es lo que el economista Joseph Schumpeter dió en llamar el proceso de “destrucción creativa”,. Esto consiste en la búsqueda constante de innovaciones para poder imponerse en el mercado. Convengamos también que esta es una carácterística que se ve mucho mas en el pequeño y mediano emprendimiento. Cualquiera que ha trabajado en las grandes corporaciones sabe que estas se parecen en su dinamismo más al sector público que a la iniciativa privada. Es que las grandes empresas suelen imponerse y desplazarse por su peso monopólico u oligopólico en lugar de hacerlo por su eficiencia.
Existen en economía tres factores de producción, la tierra, el capital y el trabajo. Convengamos que la gran injusticia del sistema de economía privada o capitalista es que el capital, sobre todo el financiero, es inmensamente más flexible que el trabajo. En otras palabras si al inversor le dan una rentabilidad mayor en HongKong que aquí, puede desplazar su capital inmediatamente para allí. Asi es que hay un cierto capital que va recorriendo el globo en busca de la mejor rentabilidad. Esto es algo que un asalariado dificilmente puede hacer y es allí donde deben jugar un papel el estado y los sindicatos, defendendiendo los intereses de los trabajadores. El problema de los sindicatos es que estos muchas veces se tornan en defensores de los derechos de los trabajadores, a costa de las posiblidades de los desocupados para volver a reinsertarse en el mercado laboral.
Pero no nos olvidemos que en economía no existen “abracadabras”, ni mulitplicación de panes. Si alguien nos cuenta que la economía está creciendo, ese crecimiento debe tener algun motor y ese motor no puede ser meramente el aumento del gasto público. Ese motor en úlitma instancia tiene que ser el trabajo, el ahorro y la inversión. Crecimiento quiere decir que aumentó la oferta de bienes o servicios ya sea internos o externos (estos últimos a través de la disponiblidad de divisas).
¿Cuales fueron los pecados de los gobiernos de los últimos 20 años respecto a los principios económicos básicos enunciados arriba?
La “economía Menem” violó el principio de gastar más de lo que que entraba, lo que desembocó en la crisis del 2001/2002. Durante 10 años el país y sobre todo sus clases medias vivían por encima de sus posibilidades sin preguntarse siquiera de dónde venía ese dinero.
En ese contexto esta de moda hablar del “fracaso del modelo neoliberal”. Veo la gente repitiendo como loros este slogan vacío, al que no me atrevería a llamar argumento, y me da pena porque parece que no se na sacado enseñanzas de los errores de ese período.
Dicho sea de paso, el otro gran pecado del menemismo fue el descuidar el área de educación en desmedro de cualquier actividad que tuviera réditos económicos inmediatos. Es la educación la herramienta fundamental para posibilitar la partipación de la gente en el proceso económico.
¿Cuál es el principal pecado del kirchnerismo? El que haya extendido el quiebre de la confianza en nuevas ãreas de la economía como lo son la deuda pública y la medición de la inflación, y del crecimiento del producto entre otras cosas.
Con el quiebre de confianza de la deuda pública ya había comenzado la crisis del 2001/2002 y los Kirchner sólamente la profundizaron. Hoy día la Argentina paga mayores tasas de interés para endeudarse, y ello es reflejo de la falta de confianza en su capacidad/voluntad de pago.
En cuanto a la manipulación y pérdida de confianza en las cifras de la inflación, esto es la peor de todas y es una “conquista genuinamente kirchnerista”. Le han quitado una orientación importante a la economía y ya no sabemos a quién creerle…
Si queremos construir la Argentina en base a la economía privada, tenemos que generar un entorno lo más previsible posible, para que la inversión y el trabajo puedan prosperar. Digo la mas previsible posible, porque en cualquier emprendimiento siempre queda un factor de incertidumbre.
Pero en ese entorno, no sirven el heroismo ni los golpes de timón “a la Nestor” que solo crean incertidumbre y afectan la confianza en la economía.